El crepúsculo de la coherencia humana con la carne cruda

El crepúsculo de la coherencia humana con la carne cruda

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La carne cruda o poco hecha no es un gusto personal inocuo, sino un acto poco seguro y que pone en riesgo tu salud aunque te consideres un vampiro.


Un martes cualquiera, una conversación rutinaria y absurda que él mismo ha desviado al tema de su alimentación. De pronto, mi interior se revuelve y mi exterior intenta, con una sonrisita irónica, mantener la compostura ante la cantidad de sandeces que me está tocando escuchar en los interminables segundos que tarda el ascensor.

La peli que te has montado, Eduardito

Como si me hubiese poseído el poco espíritu de la pavisosa de Bella, le digo que es increíblemente rápido y fuerte. Que su piel es pálida y fría como el hielo, que sus ojos cambian de color y, a veces, habla como si fuera de otra época. También, por lo que me acaba de contar, sin yo ni siquiera preguntarle, le digo que casi no bebe ni come nada y no sale a la luz del sol.

—¿Cuántos años tienes? —le pregunto intentando controlar mi cara de «¿tú eres tontolava, chaval?».
—Diecisiete —responde él con seguridad.
—¿Cuánto hace que tienes diecisiete? —le replico.
—Bastante.

Para los que no sepan inglés, aquí dice:
«sé lo que eres, además de atontao».

¿Le decimos a todo que sí al negacionista para que no nos muerda?

Aquí es cuando capto lo que está pasando y decido dejarme llevar por mi vena teatrera y continuar con aquella «romántica» escena de Crepúsculo.
Bueno, primero toso un poco para aclararme la garganta y poder decirle al varón, de camisita azulona y abrigo gris que parece de Mango, lo que me da la impresión que quiere escuchar. Él no para de decir, orgulloso, que toma la carne muy poco hecha y repite «con sangre» como sinónimo de «mira que machote que soy».

Entonces pienso que el señor Cullen de AliExpress no se va a callar hasta que no lo diga. Lo miro de reojo y le digo que sé lo que es.

Es aquí cuando lo pronuncio en voz alta para su tranquilidad y ego: ¡un vampiro! Un auténtico chupador de sangre que me está absorbiendo toda mi energía vital de persona que divulga alimentación. Se lo solté así, sin miedo. Es más, miedo debería tener él y tú que me lees porque, si no quieres ser un muerto viviente, debes tener cuidado con el tema de la carne cruda.

El riesgo de ser un vampiro cárnico

Enfermedades como la toxoplasmosis o bacterias como la E. coli, la Salmonella o la Campylobacter en el pollo que causa, frecuentemente gastroenteritis, te acechan y debes estar ojo avizor asegurándote de que cocinas la carne por encima de 65 ºC, con especial atención a quede cocinado también su interior, para que quienes mueran sean ellas y no tú.

Me soltó algo como «¿vampiro de qué?», si yo tomo el sol sin protección solar y además de la carne poco hecha, también bebo leche cruda. En ese mismo instante pensé que, quizás, la crónica vampírica había llegado demasiado lejos porque me estaba quedando ice, frozen. Más fresquíbiris que Estela Reynolds. Vamos, si me pinchan, no sangro.

Decidí quedarme con las ganas de decirle que aquello que llama sangre en la carne, en realidad es mioglobina y agüilla, pero me salvó el ascensor abriéndose. Adiós, muy buenas, que siga todo bien, dale recuerdos a tu madre. ¡El vecindario se está poniendo que da susto!