Gastrificaci贸n o c贸mo puedes comer lo mismo en Le贸n que en Avignon

Gastrificaci贸n o c贸mo puedes comer lo mismo en Le贸n que en Avignon

饾晱聽 @gurmetecom

La homogeneizaci贸n de los men煤s con una oferta gastron贸mica global basada en platos cubiertos de impersonalidad, marcan el mismo tiempo: el de arrinconar la cocina local.

Imagina que, justo ahora, sea la misma hora en todo el mundo. Relojes en Londres, Bangkok, Nueva York o en el mism铆simo Mazag贸n marcando las mismas horas con sus agujas. 驴Loco, verdad? Pues algo parecido est谩 pasando con la oferta culinaria y se llama gastrificaci贸n.


La gastrificaci贸n suena a gas pero es, en realidad, una mierda. Eso s铆, una mierda muy bien adornada para que sea la est茅tica quien disipe la m铆nima duda interna que pueda surgirte cuando est茅s comi茅ndote el mismo moj贸n de plato en Sevilla que en Gij贸n. Un aparentemente inofensivo men煤 unificado que se propaga por los restaurantes de las capitales del mundo y que est谩 provocando la met谩stasis de la identidad de las ciudades, creando un paisaje que har谩 mezclar, en el paladar de tus recuerdos, Toledo con Oviedo.

Lo vemos como una especie de infantilizaci贸n del paladar del viajante promedio al que parece no importarle acumular, en sus destacadas de Instagram, platos calcados los unos a los otros. Un uniforme gastro universal en el parque de atracciones del papeo mundial. Un copipega que unifica idiosincrasia y que lejos de ser algo anecd贸tico, destruye mucho m谩s que la est茅tica de nuestros barrios.

Dices que eres viajero, que te encanta la aventura y probar cosas nuevas, pero luego te comes algo cuyo tic tac parece una canci贸n de reguet贸n antiguo: mismos ingredientes y procesos, cambiando, si acaso, la letra del t铆tulo en la carta seg煤n el idioma. Un ritmo machacante que imposibilita la vida local al convertirse en un activo gentrificador que arrasa por donde pasa.

Y, pens谩ndolo bien, quiz谩s s铆 que debamos, por un momento, sincronizar los relojes. Pararnos y pensar si queremos ese modelo de ciudad cl贸nica que empieza ense帽ando la patita cuando la tendera de toda la vida de tu barriada, llora al tener que echar la persiana o una familia tiene que elegir entre poder pagar su alquiler o dejar de comer dos semanas al mes. Quiz谩s sea ya hora de preguntarnos qui茅n propicia y a qui茅n beneficia ese modelo, y replantearnos a qui茅n dar nuestro voto para que no dejen nuestro barrio roto.