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La melodía de lo que es o no es saludable, junto con el ritmo acelerado de la vida y la percusión taladrante de una industria alimentaria que prioriza el «mi» sostenido con unos buenos bemoles, hacen que el consumidor no disfrute del todo la música de alimentarnos saludablemente. Te contamos las notas y claves más importantes sobre los palitos de cangrejo o surimi.
Los palitos de cangrejo, a veces, suenan con una falsa melodía de producto saludable.
Suenan los bulos
Escuchamos tocar partituras que sostienen que los «palitos de cangrejo», de surimi o sucedáneos, se elaboran a partir de pescado putrefacto o en mal estado.
También se presionan —un poco sin ton ni son— las teclas de la sintonía popular de que están compuestos de cangrejo. Ambas melodías están bastante poco afinadas.
El surimi no se elabora con pescado en mal estado, pero tampoco a partir de cangrejo. El surimi es una mezcla de distintas proteínas procedentes del pescado que se procesan, pican y lavan para dar como resultado una pasta que es cocinada hasta que se consigue la textura sólida característica del surimi.
Surimi que no es surimi
En este punto, cabe aclarar que no es lo mismo el surimi que los conocidos sucedáneos que encontramos en los lineales de los supermercados. Estos ultraprocesados «marinos» imitan la apariencia y los colores que se nos vienen a la mente cuando pensamos en cangrejo, pero sin tener nada de él entre sus componentes o, en todo caso, con colorantes y/o extractos de este u otros ingredientes para que den el pego de producto del mar.
Palitos de cangrejo como sustitutivo del pescado
Estos ultraprocesados, tienen procesos posteriores de adición de esos otros ingredientes tras cocinar la mezcla. Pero también existen otras opciones con un porcentaje de pescado irrisorio y de poca calidad, con sal, glutamato, colorantes, almidones, potenciadores del sabor y otros aditivos, saborizantes y azúcares.
¿Y las barritas de merluza u otros procesados o productos similares? Pues tienen, dependiendo del producto, más o menos cantidad de la pieza del pescado en cuestión y, en su inmensa mayoría, otro «mejunje bueno» de esas otras cosas —por llamarlas de alguna manera— que hacen que, junto con los palitos y los sucedáneos, no sean opciones saludables ni sustitutos del consumo de las porciones de pescado en la dieta recomendadas por los organismos y entidades alimentarias, científicas y sanitarias.
Consumir con criterio, la clave
La clave del pentagrama para que suene bien la canción de nuestra alimentación está, una vez más, en leer la etiqueta, conocer el proceso y los posibles procesados de los productos que vamos a añadir a nuestra dieta diaria y consumir con criterio y sin dejarnos engañar o creernos que estamos alimentándonos de forma saludable con unos productos que, consumidos de forma ordinaria, no son beneficiosos para nuestra salud.
